En los casos leves, se manifiesta sólo un enrojecimiento de la piel, pero en los casos profundos pueden llegar a formarse ampollas.
Quien haya sido afectado por quemaduras solares puede padecer mareos, vómitos, fiebre, cefaleas, reacciones adversas al sol y hasta estado de shock. En estos casos, es necesario ubicar al damnificado a la sombra y enfriar con agua la zona quemada.
Recuerde que el dolor de la quemadura de los hombros puede aliviarse con compresas frías o apoyando sobre ellos con suavidad una bolsa de plástico conteniendo hielo picado. También tienen efecto calmante las cremas y lociones no perfumadas, específicas para quemaduras solares.
Evite usar manteca, margarina o aceite, ya que podrían ocasionar infecciones si, eventualmente, contuvieran restos de flora microogánica.
Si aparecen ampollas, no las pinche.
Finalmente, tenga presente que las superficies lesionadas no podrán ser expuestas al sol hasta que se hayan curado en forma definitiva.
Insolación y golpe de calor
Los síntomas más frecuentes son: debilidad, vértigo y espasmos dolorosos de los músculos. En tales casos, conviene ubicar a la persona afectada en un sitio ventilado y fresco , cuidando que no haya corrientes de aire que pudieran enfriar el cuerpo en exceso.
Déjele la ropa indispensable, controlando que ésta no ciña el cuerpo. Colóquele paños fríos en la cabeza y en las articulaciones y vaya renovándolos a medida que se calienten.
La persona afectada debe consumir abundantes líquidos frescos, pero no helados.
Si la insolación hubiese ocasionado pérdida de conocimiento, coloque a la persona boca arriba y efectúe masajes ascendentes –desde los extremos hacia la base– en piernas y brazos, hidratando la piel con agua fría.
Tenga en cuenta que el golpe de calor es una emergencia médica severa. Llame al médico o concurra de inmediato al centro asistencial más cercano. La demora puede ser fatal.
Quien haya sido afectado por quemaduras solares puede padecer mareos, vómitos, fiebre, cefaleas, reacciones adversas al sol y hasta estado de shock. En estos casos, es necesario ubicar al damnificado a la sombra y enfriar con agua la zona quemada.
Recuerde que el dolor de la quemadura de los hombros puede aliviarse con compresas frías o apoyando sobre ellos con suavidad una bolsa de plástico conteniendo hielo picado. También tienen efecto calmante las cremas y lociones no perfumadas, específicas para quemaduras solares.
Evite usar manteca, margarina o aceite, ya que podrían ocasionar infecciones si, eventualmente, contuvieran restos de flora microogánica.
Si aparecen ampollas, no las pinche.
Finalmente, tenga presente que las superficies lesionadas no podrán ser expuestas al sol hasta que se hayan curado en forma definitiva.
Insolación y golpe de calor
Los síntomas más frecuentes son: debilidad, vértigo y espasmos dolorosos de los músculos. En tales casos, conviene ubicar a la persona afectada en un sitio ventilado y fresco , cuidando que no haya corrientes de aire que pudieran enfriar el cuerpo en exceso.
Déjele la ropa indispensable, controlando que ésta no ciña el cuerpo. Colóquele paños fríos en la cabeza y en las articulaciones y vaya renovándolos a medida que se calienten.
La persona afectada debe consumir abundantes líquidos frescos, pero no helados.
Si la insolación hubiese ocasionado pérdida de conocimiento, coloque a la persona boca arriba y efectúe masajes ascendentes –desde los extremos hacia la base– en piernas y brazos, hidratando la piel con agua fría.
Tenga en cuenta que el golpe de calor es una emergencia médica severa. Llame al médico o concurra de inmediato al centro asistencial más cercano. La demora puede ser fatal.
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