天 La mitología japonesa Parte 1

La mitología japonesa es un conjunto de partes extremadamente complejo de creencias. El panteón Shinto por sí solo se jacta de una colección más de 8.000,000 kami (japonés para “dioses” o “espíritus”). A pesar de la influencia de la civilización china antigua, mucho de la religión y mitología japonesa es única. Contiene tradiciones Shinto y budistas así como creencias populares agrícolas. Por otra parte, a diferencia de la mitología griega, nórdica y egipcia, es relativamente difícil distinguir cuál es en verdad un “mito” para los japoneses. Este artículo discutirá solamente los elementos típicos presentes en la mitología occidental tal como cosmogonías, deidades importantes y las historias japonesas más conocidas.

Según lo que esta reconocido actualmente, los mitos japoneses convencionales se basan en el Kojiki, Nihonshoki y algunos libros complementarios. El Kojiki o el “Expediente de Cosas Antiguas” es el libro más viejo reconocido sobre mitos, leyendas, y la historia de Japón. El Shintoshu explica orígenes de deidades japonesas desde una perspectiva budista mientras que el Hotsuma Tsutae registra una versión substancialmente diferente sobre la mitología.

Un resultado notable de la mitología japonesa es que explica el origen de la familia imperial, y les asigna como descendencia divina. La palabra japonesa para Emperador en Japón, tennō (天皇), significa el “Emperador Divino” (el carácter 天 significa “cielo”).

Aizen Myō-ō 愛染明王
En el culto budista Shingon de Japón, el dios Aizen Myō-ō (愛染明王) es una personificación del amor divino que destruye las pasiones malignas. Se le suele representar de color rojo oscuro, con una cabeza y seis brazos que sostienen diversas armas y una corona con una cabeza de león. En los barrios gay de Japón se le considera el patrón del amor.

Ama no Uzume es la diosa (kami) de la felicidad, la fertilidad y la danza. Ella fue, en gran parte, responsable de la salida de Amaterasu fuera de su caverna.

Amaterasu (天照) o Amateratsu es la diosa del sol en el Shinto y la mítica antepasada de la familia imperial de Japón. Su nombre completo es Amaterasu ōmikami (天照大神) y significa diosa gloriosa que brilla en el cielo. Amaterasu nació de Izanagi, el primer hombre que escapó del mundo subterráneo. Con ella nacieron Tsuki-yomi, dios de la luna; y Susano, el dios de la tormenta.

Izanagi otorgo a Amaterasu los cielos, a Tsuki-Yomi la noche y a Susano el océano. Susano, se creyó engañado, y se escapó oscuro cobijo de su madre Izanami. Desde allí, propuso a Amaterasu una competencia de la que resultó ganadora la diosa del sol. Entonces él se enfureció, asustándola y ofendiéndola, por lo que ella se retiró a una cueva en el cielo, tapando la entrada con una gran roca. Desde ese momento el mundo se sumergió en una oscuridad profunda, plagándose el mundo de malos espíritus. Los demás dioses temiendo que las tinieblas perduraran para siempre organizaron una fiesta en la puerta de la cueva. El ruido exterior atrajo mucho la curiosidad de Amaterasu, quien salió y se encontró con una diosa brillante y llena de luz. Un segundo después se dio cuenta que era su propio reflejo en el espejo. Amaterasu carece de iconografía, pese a ello se le relaciona con el “Divino espejo”.

El ruido exterior atrajo mucho la curiosidad de Amaterasu, quien salió y se encontró con una diosa brillante y llena de luz. Un segundo después se dio cuenta que era su propio reflejo en el espejo. Amaterasu carece de iconografía, pese a ello se le relaciona con el “Divino espejo”.

En el culto shingon del budismo japonés, Daiitoku Myō-ō (大威徳明王) es un dios protector que tiene seis caras, seis piernas y seis brazos que empuñan armas. Cabalga sobre una vaca blanca, y se le venera como el dios de la victoria. Daitoku puede vencer a serpientes venenosas y dragones, y tiene el poder de destruir el mal y crear el bien. Se le sitúa en el oeste.

En la mitología japonesa, Fottei es el dios protector de la salud, las riquezas y la población.

Se representa con el vientre excesivamente abultado.

En el culto budista Shingon en Japón, el dios Fudō Myō-ō (不動明王) es el más importante de los reyes de la sabiduría. Con la mano derecha empuña una espada flamígera, y con la izquierda sujeta una cuerda para atar a los demonios. Se le sitúa en el centro, entre los otros cuatro dioses situados en los cuatro puntos cardinales.

En el culto shingon del budismo japonés, el dios protector Gundari Myō-ō (軍荼利明王) tiene tres caras amenazadoras y ocho brazos, la mayoría de los cuales empuñando armas. Se le representa con serpientes deslizándose por su cuello y piernas. Está situado en el sur.

En el culto shingon del budismo japonés, el dios protector Gōzanze Myō-ō (降三世明王) tiene tres caras amenazadoras y ocho brazos, y es enemigo de la ingenuidad y de la ira. Se le sitúa en el este.

Izanagi, en el shintoísmo, es el cielo primordial que, junto con su mujer Izanami, creó el mundo.

Izanami, en el Shinto, es una diosa primordial y mujer del dios Izanagi. Junto con él creó el mundo.

Kami (神) es la palabra en japonés para aquellas entidades que son adoradas en el Shinto.

Aunque la palabra se suele traducir a veces como “dios” o “deidad”, los estudiantes de Shinto apuntan a que dicha traducción podría producir una grave equivocación del término (Ono). En algunos casos, como en Izanagi e Izanami, los kami pueden ser deidades personificadas, similares a los dioses de la Grecia Antigua o de la Roma Antigua. En otros casos, como el fenómeno de crecimiento, objetos naturales, los espíritus que habitan los árboles o las fuerzas de la naturaleza, entender la palabra kami como “dios” o “deidad” da lugar a una mala interpretación.

En su uso en el Shinto, la palabra es un honor para los espíritus sagrados y nobles que implica un sentimiento de adoración por sus virtudes y autoridad. Ya que todos los seres tienen dichos espíritus, los humanos, como el resto de seres, pueden ser considerados kami o serlo potencialmente. De cualquier manera, debido a que los japoneses nunca usan un título honorífico para referirse a sí mismo o a un grupo al que pertenecen, no es muy frecuente que un humano normal sea referido como un kami (Ono).

Ya que el idioma japonés no distingue normalmente el número  gramatical (singular o plural) de un nombre, no está claro normalmente cuando kami se refiere a una sola entidad o a un conjunto de éstas. Cuando es absolutamente necesario escribirlo en plural se puede emplear el término kami-gami (神々). Los kami femeninos pueden ser llamados megami (女神) en ciertas circunstancias. También se suele decir que existen Yaoyorozu-no-kami (八百万の神), o kami de 8 millones (en japonés, este número a menudo implica un número infinito).

Kojiki o Furujotofumi (古事記) es el libro histórico más viejo que se conserva relativo a la historia de Japón. Literalmente, significa “registro de cosas antiguas”. Éste menciona a otra compilación más vieja que se dice que ha sido destruida por el fuego.

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Según el prólogo, el libro fue presentado por O no Yasumaro basándose en una historia memorizada por Hieda no Are en 712 bajo la orden de la Corte Imperial. Al Kojiki le sigue el Nihonshoki.

El Kojiki no cuenta la historia oficial como lo haría el Nihonshoki. Sin contar el Kojiki, ninguna otra historia ha afirmado ser compilada tras una orden oficial. Esto ha llevado a algunos a decir que el Kojiki fue una falsificación que realmente apareció mucho más tarde que el Nihonshoki pero dicha teoría tiene muy poco respaldo.

La historia del Kojiki empieza con la creación del mundo a manos de los kami (dioses) Izanagi e Izanami y finaliza con la era de la emperatriz Suiko. Contiene varios mitos y leyendas de Japón, además de algunas canciones. Mientras que los registros históricos y los mitos están escritos en alguna forma de chino con una fuerte mezcla de elementos japoneses, las canciones están escritas con caracteres chinos usados para transmitir sólo los sonidos. Este peculiar uso de los caracteres chinos es llamado Manyogana, y se requiere un conocimiento de dicha especialidad para compredender las canciones. Están escritas en un dialecto de la zona de Yamato entre el siglo VII y el VIII, un idioma denominado Jōdai Nihongo (lit. “japonés de la edad alta”).

El libro está divido en tres partes: Kamitsumaki (“trozo superior”), Nakatsumaki (“trozo medio”) y Shimotsumaki (“trozo bajo”).

El Kamitsumaki incluye el prólogo y se centra en las deidades que hiceron Japón y los nacimientos de varios dioses.

El Nakatsumaki empieza con la historia del Emperador Jimmu, el primer Emperador de Japón, y su conquista de Japón, y termina con el decimoquinto Emperador, Ojin. Muchas de las historias que contiene son mitológicas y la supuesta información histórica que hay no es muy fiable. Por razones desconocidas, desde el segundo y hasta el noveno, los Emperadores son nombrados pero sus logros faltan en buena medida.

El Shimotsumaki cubre desde el decimosexto al trigésimo tercer Emperador, y al contrario que los volúmenes previos, tiene unas referencias muy limitadas a las interacciones con los dioses que eran tan notables en los dos primeros. Las informaciones concernientes desde el vigésimo segundo al trigésimo tercero también faltan en gran parte.

En el período Edo, Motoori Norinaga estudió el Kojiki intensamente. Los resultados de dicho estudio fueron publicados en su Kojiki-den (comentarios al Kojiki). Fue en el período Edo cuando se afirmó por primera vez que el libro había sido falsificado después de cuando supuestamente había sido escrito.

En el culto shingon del budismo japonés, el dios protector Kongō-Yasha Myō-ō (金剛夜叉明王) tiene tres caras amenazadoras y seis brazos (o una cara y cuatro brazos), y representa la fuerza. Se le sitúa en el norte.

El mantra de Kongō-Yasha Myō-ō es:

「おん ばさらやきしゃ うん」
(on basarayakisha un)

En la mitología japonesa Kunitokotatchi (国之常立神) es una caña que surgió del caos, soberano eterno de la Tierra.

Kusanagi-no-tsurugi (草薙の劍) es una espada legendaria japonesa tan importante para la Historia de Japón como Excalibur para la Historia de Gran Bretaña. Su nombre real es Ame no Murakumo no Tsurugi (天叢雲劍, «Espada del cielo de las nubes en racimo») pero es más conocida como Kusanagi («cortadora de hierba», o más probablemente «espada de (la) serpiente»). También se puede llamar Tsumugari no Tachi (都牟刈の太刀). La Kusanagi real seguramente se trate de una espada del estilo de la edad de bronce: corta, derecha y de doble filo; muy diferente de la más reciente katana, con un solo filo con forma curva. Puede ser empuñada con una o ambas manos.

La historia de Kusanagi se extiende hasta la leyenda. De acuerdo con el libro Kojiki, el dios japonés Susanoo se encontró con una familia afligida dirigida por Ashi na Zuchi de camino a la provincia de Izumo. Cuando Susanoo le preguntó a Ashi na Zuchi, le dijo que su familia estaba siendo devastada por la terrible serpiente de ocho cabezas de la provincia de Koshi, que consumió siete de las ocho hijas de la familia y que la criatura estaba yendo detrás de la octava, Kushinada. Susanoo se dispuso a investigar al monstruo, y tras un encuentro abortado, volvió con un plan para derrotarlo. A cambio, pidió la mano de Kushinada para casarse, lo cual se le concedió. La transformó temporalmente en un peine para tener su compañía en la batalla y detalló su plan.

Supervisó la preparación de ocho tinajas de sake que se deberían poner en plataformas individuales posicionadas detrás de una cerca con ocho puertas. La criatura mordió el anzuelo y pasó cada una de sus cabezas a través de las diferentes puertas. Aprovechando la distracción, Susanoo atacó y mató a la bestia. Decapitó cada cabeza y después continuó por las colas. En la cuarta cola, descubrió una espada grande dentró del cuerpo, a la que llamó Murakumo-no-Tsurugi y que presentó a la diosa Amaterasu para zanjar una vieja deuda.

Generaciones más tarde, bajo el reinado del XII emperador, Keikō, la espada fue dada al gran guerrero Yamato Takeru como parte de un par de regalos dados por su tía Yamato Hime, la doncella del santuario Ise, para proteger a su sobrino en tiempos de peligro.

Esos regalos vinieron bien cuando Yamato Takeru fue engañado para acudir a un campo abierto durante una expedición de caza de un señor de la guerra traidor. El susodicho tenía flechas ardientes para prender la hierba y atrapar a Yamato Takeru en el campo y que así se quemase hasta la muerte. También mató al caballo del guerrero para impedirle escapar. Desesperado, Yamato Takeru usó a Murakakumo no Tsurugi para cortar la hierba y apartar el combustible del fuego, pero al hacerlo, descubrió que la espada le permitía controlar el viento y moverlo en la dirección de su oscilación. Empleando la ventaja de esta magia, Yamato Takeru usó su otro regalo —los arpones de fuego— para hacer crecer al fuego en la dirección del tirano y sus hombres, y así controlar los vientos con la espada para dirigir las llamaradas hacia ellos. Al triunfar, Yamato Takeru renombró la espada como Kusanagi (cortadora de hierba) para conmemorar su trabajada victoria. Con el paso del tiempo, Yamato Takeru se casó y murió en una batalla contra un monstruo, después de ignorar el consejo de sus esposa de llevar a Kusanagi con él.

Aunque esta es la teoría más popular de cómo Kusanagi tomó su nombre, los investigadores están de acuerdo de que es seguramente falsa. En japonés antiguo, kusa significa espada y nagi significa serpiente. Así, una teoría alternativa es que Kusanagi significa “espada de la serpiente”.

En tiempos históricos, el Emperador tenía una espada real con el nombre de Kusanagi. Sin embargo, en 688, fue llevada al santuario Atsuta desde el palacio, después de que la espada fuera culpada de ser la causante de la enfermedad del Emperador Temmu. Junto con la joya Magatama y el espejo, es uno de los tres tesoros sagrados de Japón, la espada representando la virtud del valor.

A día de hoy, Kusanagi aún permanece en el santuario Atsuta, aunque no está expuesta al público. Existen diversas teorías sobre su estado actual:

Esta teoría sugiere que, de acuerdo con varios expedientes, nunca ha sido movida del santuario Atsuta y que continúa guardada en un lugar secreto. Se tiene constancia que durante el período Edo, un sacerdote de Shinto afirmó haber visto la espada. Según él mismo, la espada era de unos 84 centímetros de largo, con forma de cálamo aromático, en color blanco metálico, y en buen estado. Otro texto dice que dicho sacerdote murió de la maldición y el poder de la espada, pero ésta es seguramente una historia que fue extendida para enfatizar el poder y el carácter mítico de Kusanagi.

En tiempos recientes, la cadena de televisión japonesa NHK fue al santuario Atsuta para grabar imágenes de la espada. De cualquier manera, aunque no aceptaron enseñarla, no negaron que estuviera allí. Esta teoría afirma que la espada ha ido estropeándose con el tiempo y que está en mal estado.

Teoría de la réplica: Esta teoría sugiere que la actual Kusanagi es realmente una réplica de la original. Hay diferentes razones para afirmar esto.

Una de ellas es que en la batalla de Dan-no-ura, una batalla naval que culminó con la derrota de las fuerzas del clan Heike y del joven Emperador Antoku a manos de Minamoto no Yoshitsune, la espada se perdió en el mar. Al enterarse de la derrota de la Armada, la abuela del Emperador lo condujo junto a su séquito al sucidio, ahogándose en las aguas del estrecho junto a las insignias imperiales: la espada, la joya y el espejo. Y aunque las tropas de Minamoto consiguieron parar a un puñado de ellos y recuperar dos de los tres tesoros sagrados, se dijo que Kusanagi había sido perdida para siempre. De acuerdo con varios registros históricos, el X Emperador, Sujin, había ordenado la creación de una réplica de Kusanagi. Sin embargo, esta información sólo fue hecha pública después de que se supiera que la espada había sido robada. La casa imperial afirmó que fue la réplica la que había sido tomada, pero eso es tan probable como que la réplica fue fabricada después de los hechos para reemplazar a la espada irrecuperable. La espada fue robada otra vez en el siglo VI por un monje chino. Aunque se divulgó en su momento que su barco se hundió en el agua y que la espada llegó a tierra en Ise, donde fue recuperada por sacerdotes de Shinto. Así, la espada actual pudo ser hasta tres veces quitada de su lugar original.

Está escrito que el clan Inbe le dieron a la Emperatriz Jitō un espejo y una espada que llevaron al santuario Ise y que esos son dos de las tres insignias imperiales. De cualquier manera, la mayor debilidad de esta teoría es que como la encarnación de kami, ni siquiera el Emperador podría haberse llevado la espada sin una ceremonia formal, y no hay constancia en el santuario Atsuta de que dichas ceremonias fueran celebradas. Además, la espada que la Emperatriz Jitō recibió es realmente Sugari no Ontachi (須賀利御太刀) que es hecha en cada ascensión del emperador, y el espejo Yata es un objeto diferente por la misma razón.

Al igual que pasa con Excalibur, la gran fama que acarrea Kusanagi la ha hecho popular apareciendo en varias obras de ficción. Dicha aparición normalmente señala la cercanía del final de la historia, ya que es el objeto más poderoso, junto a la lanza divina Amenonuhoko, que fue usada para crear las islas de Japón. Pero al contrario que Excalibur, es raro que un personaje la llegue usar en combate, ya que es un arma ceremonial. En lugar de eso, se enfatizan más sus propiedades mágicas como en el origen mítico: proveer al que la lleva del poder de controlar el viento, y es una de las armas más poderosas para apoyar en la realización de prodigios. Con frecuencia se la representa erróneamente como una katana, ya que ambas son armas japonesas.

En la mitología japonesa, Maristino es el nombre que recibe una divinidad adorada como uno de los dioses de la guerra.

Se le dedican grandes fiestas anuales en el mes de Abril y antiguamente se celebraban, además, simulacros de guerra.