Reflexiones sobre el término “giri” (義理)

Recientemente hemos notado la proliferación, entre miembros de Bujinkan, del término “giri”, lo cual como ya se ha hecho costumbre hace muchos años, no tarda en ser deformado a partir de algún comentario que se ha escuchado por parte de Soke en clase, convirtiéndose al igual que si se tratara de una moda, en una lamentable degeneración que se ve alimentada por la añadidura de términos propios, sin realizar el esfuerzo de conocer cómo es que se formulan estos tanto en un lenguaje tradicional como en un ámbito marcial, producto de una marcada falta de conocimiento, denotando la falta de contacto con el método común en un Dojo, tan alejados como pueda imaginarse de la cultura japonesa misma, e inclusive, de toda la unidad de pensamiento oriental y extremo oriental.

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Para los practicantes occidentales, el ajustar los saberes acarreados con lo que se escucha en presencia de Soke, se ha convertido en moneda corriente. El esfuerzo de comprender y conocer ha quedado relegado a la imperiosa necesidad de compartir o divulgar en redes sociales la primicia, evidenciando una desesperación por ser los ganadores de esa virtual popularidad que parece ser el fin último de ciertos grupos de populares dadores de lecciones no solicitadas, quienes cuan loros que repiten sin tener idea que están diciendo (inclusive los pájaros a los que su naturaleza no comprehende la razón), disparan opiniones personales y apercepciones tamizadas por individualidades enfermizas, lo que dista tanto del eje que llega habitualmente a ser totalmente opuesto a lo expresado por el Maestro, que no se ajusta ni con el más básico de los pedidos que Soke Hatsumi quien lleva tantos años expresando en sus clases la necesidad de reflexión durante por lo menos 5 años sobre cualquier tema expuesto en clase para luego poder volcarlo en la enseñanza.

Parece ser que la vorágine en la que se sumergen por la venta del producto, disfrazado de apenas embellecedoras palabras que parafrasean cualquier cosa que hayan leído recientemente y pueda dentro de sus deficientes fundamentos sonar cool, termina dilapidando el pedido de Soke mismo, olvidando que el lugar correcto para que se transmita nuestro Arte es necesariamente un Dojo.

¿Por qué será que ninguno de los antiguos Shihanes japoneses deja de advertir, así como Soke mismo, sobre los riesgos que implica el incorrecto uso de la tecnología?

Ninguno de ellos utiliza internet, no tienen perfiles de Facebook, siendo solo los más nuevo que apenas utilizan ese tipo de servicios informáticos como medio de comunicación personal, no conociendo un solo caso dentro del grupo de los practicantes japoneses, donde se vean lecciones virtuales o la necesidad de arrojar luz sobre nada ni nadie.

En el popular mundo de las redes sociales se cree poder transmitir una tradición marcial a través de cartelitos que se representan con imágenes aleatorias de maestros, cuando no es una flor de loto o alguna imagen más “hollywoodesca” aun, conteniendo una oración destacada entre comillas ilustrando algo que ni siquiera se acerca a lo transmitido por las enseñanzas tradicionales, resultando esa deforme interpretación caprichosa en que millares de alumnos incorporen las más distorsionadas concepciones.

A pesar de que los principiantes, y no tanto, lleguen a estos destinos con la mejor actitud sincera y sigan diariamente reuniendo todo aquello que puedan leer o sumar a lo que creen contribuye a su formación, terminan arrojando tinta negra en la hoja en blanco, parafraseando lo que decía un Maestro al respecto de los malos hábitos,  que son como manchas tinta negra sobre el papel blanco,  se podrá raspar la superficie y sobrescribir en el mismo lugar, pero siempre se notara la mancha…

Muchos alumnos con buena intención, terminan actuando como si fueran un imán que atrae todo tipo de metales, logrando reunir gran cantidad y variedad de estos recursos con facilidad, sin embargo, al igual que el caso de la brújula, solo sirven para desorientarla por completo.

Vayamos ahora si, al tema central de estas reflexiones, haciendo referencia al termino japonés giri [1]el cual se traduce como “deberes”, “obligaciones”, “honor” como principales acepciones. A su vez deriva en “giriyou” (ぎりょう/技量) “habilidades”, “talentos”, “capacidades”.

Hasta aquí apreciamos la simple traducción literal, de diccionario, a partir de la cual lo primero que nos preguntamos es: ¿Cuántos han asimilado el concepto de Dharma expresado en las reglas de Bujinkan?.

Nos preguntamos esto como punto de partida, ya que sin tener el contexto de donde parte, al igual que en todas las enseñanzas tradicionales, el resto no podría ser más que un divague literario de aquellos que intentan disfrazar un incomprendido punto de vista, el de la Ley y la Justicia de la que también hacen referencia las reglas* que hemos aceptado cumplir todos al ingresar en Bujinkan Dojo.

Acaso el primer gran obstáculo es olvidar que “Bujinkan” quiere decir “La Casa[2] (o edificio) del Guerrero Divino”, siendo que el cuerpo ha de ser ese lugar en el que trabajamos desde el primer momento para empezar a domar nuestra mente, buscando a través del sacrificio purificarla y así permitir, ojala algún día, la Providencia (Jin) quien guie el Corazón del Guerrero (Bu).

Hay una expresión de uso común y coloquial que escuchamos todo el tiempo entre japoneses “giri giri”[3] que se suele traducir como justo a tiempo, similar a cuando en los modismos del porteño utilizamos el  comentario de “zafaste”, claro que se puede interpretar de tantos puntos de vista como los de los que se parta.

El haber realizado a tiempo una acción que es la que nos corresponde es “zafar” de no cumplirla, es si tomamos en cuenta el punto de vista sagrado, el haber tenido un destello a tiempo para poder hacer lo que fuera necesario para actuar acorde a lo que nuestra naturaleza dicta, siempre para mantenernos aliados al plan de la Providencia, tal cual como señalas los textos tan populares publicados por Soke Hatsumi en su obra tanto en “Ninjutsu: History and Tradition” y “Essence of Ninjutsu” entre otros.

Sin embargo, hoy en día el “zafar” o un “justo a tiempo” se celebra de la forma contraria, es el celebrar el “no hacer”, el esquivar las obligaciones o deberes naturales, opuesto a lo que profesamos en el “Po” de todas nuestras corrientes (Ninpo, Juppo, Happo, etc), claro que es el Po cuya etimología se traduce como “doctrina”, “principio”, “acto”, “ley”, “método”, “modo”, “Dharma”, todas esas son posibles traducciones del caracter “法” (po).

Concluyendo, lejos, muy lejos se encuentra el término “giri” de referirse a cuestiones morales, pero si aun si fuera de utilidad para quienes todavía se encuentran en sus primeros pasos, entonces ha de ser de una gran utilidad. Diferente es para aquellos que se encuentran frente a una clase, los que definitivamente deberían profundizar seriamente sobre los “5 años como mínimo” que establece Soke antes de difundir libremente aquello que aun ni siquiera han hecho el esfuerzo por entender. BANPEN FUGYO.

[1] ぎり/義理

[2] EL carácter 館 señala “casa” o “edificio”.

[3] ぎりぎり

武神館 道場・ウイリー イグレシア・アルゼンチン

Bujinkan Dojo Japón Shihan Guillermo D. Iglesia Giuliano

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