Cuándo comenzó a aumentar la cantidad de casos en el mundo de Coronavirus COVID-19, lo primero que hicimos fue reforzar las medidas de bioseguridad en el Dojo, limpiando superficies, eliminando el contacto físico innecesario y agregando elementos de protección. A las pocas semanas se dictó la cuarentena e hicimos lo que entrenamos: “adaptarse a todo y no tomar la forma de nada”.

Las clases siguieron, no hubo pausas y la conexión dentro del Dojo aumentó, en un punto el distanciamiento nos acercó. También recordó a todos la importancia de la autoprotección, uno de los pilares más importantes de Bujinkan, sobre el que escribiremos luego en más detalle.

¿Las clases virtuales son iguales a las presenciales?

No, hubo que adaptarnos, no son ni mejores ni peores, son distintas. Aparece la oportunidad de trabajar ciertos temas en mayor profundidad y la dificultad de practicar otros. Mientras que algunos aspectos de la clase se mantienen como si estuviésemos frente a frente. Luego entramos en detalle sobre los contenidos que estuvimos trabajando en este tiempo de distanciamiento social.

Sabemos que la modalidad virtual puede extenderse unos meses más, lo que nos lleva a seguir trabajando en el programa de estudio, mantener la conexión con los alumnos y entre los instructores. Todo con el fin de poder retomar la actividad presencial y que este tiempo lo hayamos capitalizado lo más posible.

¿Se puede comenzar a entrenar Bujinkan ahora si nunca se entrenó antes?

Nos preguntaron mucho al respecto, lo mejor es tomar una de las clases introductorias online que se dictan. Estas abarcan distintos temas, entre ellos cómo se maneja en este contexto el Dojo, cómo son las clases presenciales y algunos movimientos y ejercicios para que conozcan más de qué se trata. Luego el alumno puede sumarse a alguno de los grupos ya formados y comenzar de forma regular.

¿Cómo son las clases a distancia?

Tienen muchos puntos en común con las clases regulares, como mencionamos anteriormente hay ciertas cosas que no se pueden practicar, o al menos no tan fácilmente. Cada instructor, en función del nivel del grupo, adapta el contenido y elige temas del programa y de la formación complementaria.

Algunos de los temas que abarcamos han sido:

Acondicionamiento físico: es importante que nuestro cuerpo esté preparado para el entrenamiento que realizamos, por lo que hacemos ejercicios de elongación, de fuerza, resistencia y cardio.

Kihon: El kihon es el término que se utiliza en un arte marcial para referirse a las bases, es sobre lo que construimos las técnicas, movimientos y posturas. Por lo general se hacen series de movimientos, a veces con un Uke (compañero) imaginario, para lograr incorporarlo a nuestra memoria neuromuscular.

Primeros Auxilios: De forma anual el Dojo realiza una capacitación obligatoria para sus instructores a la que el resto de los alumnos puede participar. Pero con el ingreso recurrente de nuevos alumnos, para muchos esto es un mundo nuevo, por lo que se trabajó sobre los principales conceptos, el contenido de un botiquín, qué hacer ante ciertas circunstancias y cómo prevenir otras.

Nutrición: Es imposible pensar en el acondicionamiento físico y un cuerpo preparado, sin conocer las bases de la nutrición. Hace años organizamos una jornada internacional anual a cargo de Dai Shihan Jessy Amblo, presidente de la Sports Science Association, en la que trabajamos sobre nuestro cuerpo. Con la imposibilidad de los viajes, decidimos compartir lo aprendido con los mas nuevos para que puedan incorporar estos hábitos que mejoran sustancialmente la perfomance del cuerpo y la mente.

Defensa personal: La autoprotección es un punto esencial y tiene que ser estudiada, va mucho más allá de saber dar “golpes y patadas”. Requiere una formación y preparación mental, para saber cómo actuar y resolver situaciones, por lo que se abarcó este tema principalmente. Tomando de base los preceptos expresados en “Principles of Personal Defense” de Jeff Cooper.

Doctrina, historia y tradición: En clase de instructores se profundizó sobre este tema, ya que es lo que le agrega el “arte” a lo “marcial”. Es una pieza clave que permite entender lo que vemos en los viajes a Japón y comprender mejor a nuestros maestros y lo que nos transmiten.

Esperamos haber dado un poco de claridad en este tema, el arte se mantiene vivo, las clases siguen, el grupo avanza y nos adaptamos al contexto. Puede haber complicaciones, pandemia y crisis, sin embargo, el Ninja existe… y sigue entrenando…


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